En la tranquilidad del estudio, el fotógrafo puede organizar los elementos
según sus criterios estéticos.
La segunda posibilidad, la que corresponde al trabajo realizado en exteriores,
en las llamadas fotografías instantáneas, el fotógrafo suele tener pocas
posibilidades de controlar y modificar la situación de los elementos.
En estos casos, la composición es el resultado de un determinado encuadre.
Es decir, primero se encuadra la escena a fotografiar y la composición
es el resultado del encuadre, del punto de vista y la posición de la
cámara. Si la composición no satisface al fotógrafo, la solución pasa
por modificar la posición de la cámara o el punto de vista. Esta es
la forma de componer la gran mayoría de fotografías que se realizan
en el mundo.
No existen reglas fijas para determinar cómo debe ser una buena composición.
Sin embargo, se puede establecer que la mejor composición es aquella
que consigue transmitir la información, las emociones o las sensaciones
que desea expresar el fotógrafo al espectador de la imagen.
Situar el motivo
La situación del motivo dentro del encuadre equivale a hablar de la
composición de la fotografía. Existe una tendencia generalizada a situar
el motivo principal en el centro del encuadre. Ello se debe, en gran
medida, a que las cámaras tienen los sensores o dispositivos de enfoque
situados en el centro del visor. El usuario enfoca, ya sea de forma
manual o automática y, a continuación, toma la fotografía. El resultado
suele ser poco interesante y monótono, ya que la imagen centrada tiende
a la simetría y, por otra parte, situar de forma habitual el motivo
en el centro del visor no provoca ninguna sorpresa en el espectador.
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Situar el elemento protagonista a un lado de la composición, crea una
cierta sorpresa en el espectador y contribuye a aumentar el interés
visual por la imagen.
Enfocar y componer
Todas las cámaras permiten realizar el enfoque y la composición como
operaciones independientes. Cuando la cámara está ajustada para trabajar
en enfoque automático (autofocus), el sistema se acciona mediante el
botón de disparo.
En el caso de que la cámara esté ajustada para enfoque manual, se debe
enfocar colocando el motivo principal en el centro del visor y, a continuación,
se puede encuadrar situándolo a uno de los lados sin que sea necesario
mantener apretado el botón de disparo, ya que el sistema de enfoque
automático se encuentra desconectado.
La regla de los tercios
Al desplazar el horizonte del centro de la imagen se obtiene una composición
asimétrica. Sitúa el horizonte en el tercio inferior cuando quieras
otorgar el protagonismo al cielo, y en el tercio inferior cuando el
protagonismo esté en el suelo. Evita colocar el horizonte en el centro
del encuadre.
Las dos líneas verticales son de gran utilidad para situar, por ejemplo,
una persona ante un paisaje. Un ciclista, o un atleta, que se desplaza
hacia la derecha se debería situar en el tercio de la izquierda, dejando
espacio (aire) delante de él.
La simetría
La simetría se produce cuando existe un elemento central, que
divide la imagen en dos partes, y elementos que se repiten a uno y otro
lado. Las fotografías simétricas suelen producir sensaciones agradables
en los espectadores de las imágenes.
Las fotografías simétricas, inicialmente agradables, hacen que muchos
aficionados caigan en la repetición y sus imágenes, por repetitivas,
sean monótonas y poco sorprendentes. Sin embargo, desde el punto de
vista de la composición, se considera que, en general, las fotografías
asimétricas tienen más fuerza expresiva.
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La composición simétrica transmite sensaciones ligadas
a la estabilidad y a la serenidad. En este caso, la toma en contrapicado
aporta dinamismo a la imagen.
La asimetría
Una composición asimétrica suele tener mayor impacto expresivo, provoca
sorpresa en el espectador y es más ágil y dinámica que una simétrica.
Realizar fotografías asimétricas puede significar, al principio, una mayor
dedicación por parte del fotógrafo en el proceso de encuadre y composición
de la imagen. Encontrar el equilibrio de la imagen mediante la simetría
es un proceso rápido, mientras que hacerlo con la asimetría requiere una
mayor atención.
La composición asimétrica no tiene que ser, necesariamente, una imagen
desequilibrada. En este caso, el mayor espacio de la parte derecha ayuda
a equilibrar la composición.